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Praia de Río Covo

Cuando comenzamos a diseñar este Camiño dos Faros, la premisa básica era que fuera al borde del mar siempre que fuese posible. Y esto es lo que hemos hecho en este tramo, limpiar un camino que conecta la Praia da Ermida con este pequeño arenal de Río Covo.

Y así vamos descubriendo otro rinconcito de A Costa da Morte, tan hermoso como desconocido para la gran mayoría.

Los últimos metros nos obligan a un descenso un poco técnico…

… hasta que alcanzamos la Praia de Río Covo, final de este tramo.

Praia da Ermida

La Playa de la Ermida es la playa más grande de Corme. Situada a 1 Km del centro del pueblo, por la carretera que lleva a Gondomil. Dispone de aparcamiento y tiene servicios de socorrismo.

En ella, además de su complejo dunar, podemos ver la pequeña Illa da Estrela, escenario de múltiples leyendas  y donde existen los restos de un pequeño castro y una antigua capilla dedicada a la Virxe da Estrela.

Atravesamos la playa y continuamos el camino costeando en dirección a la playa de Río Covo, otro descubrimiento de este Camiño dos Faros.

De A Ermida a Valarés tienes la opción de tomar un camino más fácil (PR-G 148) que te lleva por la pista de tierra pasando por A Pedra da Serpe y Gondomil.

Praia do Osmo

La playa del Osmo es la más utilizada en los veranos de Corme por un turismo familiar que busca la tranquilidad y darse unos baños en estas aguas más bien frescas, como todas las del resto de la ría. Dispone de duchas, servicios de socorrismo y una fuente.

Al final de la playa se encuentra la furna, que es utilizada por los jóvenes de la localidad para celebrar uno de los festivales más curiosos de la zona, a Noite dos Encantos na Furna do Osmo.

Porto de Corme

Llegamos al puerto pesquero de Corme. Su tranquilidad actual contrasta con la actividad existente a principios del siglo XX, cuando Corme es considerado el primer puerto de España en exportación de madera.

 

Es Corme tierra de marineros, que navegaron en todos los mares del mundo. Corme quizás sea el pueblo que, en proporción a su número de habitantes, más patrones ha dado a la historia de la navegación.

Además de ese tráfico de madera, la flota contaba con numerosos mercantes, tarrafas y algunas embarcaciones de pesca de bajura. En aquellos años también existían varias fábricas de conservas y el aumento de la población fue notable, con 2978 habitantes según el censo de 1920. Con la llegada de la guerra civil y otros factores complementarios, se producirá una crisis en la pesca y la consiguiente disminución de la población.

Los habitantes de Corme saben muy bien los que es la mar: en la Mercante, en el Gran Sol, en todos los mares del mundo conocen a estos esforzados marineros.

Nos despedimos de Suso agradeciéndole su compañía y todas las historias de Corme que nos había enseñado, e invitándole a venir con nosotros a alguna etapa del Camiño dos Faros. Antes de marchar, Suso nos indicó donde comer algo. Era ya tarde y había que probar esos Percebes do Roncudo…

 

Había una pareja comiendo medio kilito de ellos. Menos mal que estuvimos espabilados y, sin que se enterasen, alguno aún pudimos catar. Estaban deliciosos…

Las mayores dificultades de la etapa ya habían pasado. De Niñóns a Barda, la subida al Parque eólico y la bajada hasta el Cabo Roncudo nos habían dejado fritos las piernas. Pero con los percebes y media hora de descanso ya estábamos preparados para continuar.

En esta segunda parte de la etapa nos esperan las playas de Corme, Valarés y su pinar, Monte Blanco y todo el Estuario do Anllóns hasta llegar a Ponteceso. Las vistas panorámicas de la ría de Corme-Laxe que nos encontraremos te sorprenderán.

Salimos de Corme por el sendero que cruza la playa de Arnela y llegamos a la del Osmo.

Faro Roncudo – Corme

Desde el Faro  comienza un tramo de casi 3 kilómetros de carretera con buen arcén que nos conduce hasta Corme.

Después del tute de etapa que llevamos este descanso físico y mental de no tener que estar atento a donde pisamos nos viene de perlas. 

O Camiño dos Faros se mete en la Ría de Corme-Laxe y todo cambia de nuevo, con unos paisajes más suaves que los que llevamos recorridos.

Después de poco más de media hora alcanzamos el Puerto de Corme, final de este tramo

Percebe do Roncudo

Si hay algo que tenemos claro es que el mejor percebe que conocemos es el Percebe do Roncudo. En los últimos años, un plan racional de la extracción de este preciado manjar ha devuelto la riqueza de antaño.

Nuestro amigo Suso Lista nos explica aquí los secretos y penurias de este trabajo para obtener lo que él denomina el rey del mar.

«El percebe bueno es el que es tan alto como ancho, entendámonos, el que más se parece a un dedo gordo del pie. El percebe es como comerse un trozo del océano, igualito. Cierras los ojos y en el océano hay todo: hay algas, peces, langostas, delfínes, aire… a todo eso saben los percebes. Es un trago de océano cien por cien»

Percebe, el rey del mar (por Suso Lista, percebeiro de Corme) – Os Camiños do Mar

 

Desde 1992, el primer sábado de julio se celebra la fiesta-exaltación de este producto que hace de Corme un lugar conocido en todo el mundo.

24 horas en la vida de un percebeiro (RedBull TV) >>

Faro Roncudo

El nombre de Roncudo viene del ruido ronco que hace el mar cuando rompe en estos acantilados. La sencillez del faro, construido en 1920 y con una altura de 11 metros, y el entorno, rodeado de piedras de granito y un paisaje agreste, lo hacen aún más misterioso. Las vistas panorámicas de la Ría de Corme y Laxe completan el conjunto.

Esa fuerza del mar y las características de las aguas hacen de estas rocas el lugar ideal para el famoso percebe del Roncudo, considerado el más sabroso de Galicia y que es extraído por los arriesgados percebeiros que luchan en esas condiciones extremas, de las que algunas veces salen mal parados, como indican las dos cruces que se ven a lado del Faro.

Es aquí en Roncudo el lugar donde acabaron sus días muchos otros barcos que navegaban por estas aguas y que no fueron capaces de sobrevivir a A Costa da Morte. Y muchos de esos naufragios dieron nombres a las piedras que rodean el faro. Debajo de las cruces está el Petón do Millo…¿por qué? porque un barco cargado de maíz naufragó allí y dió de comer a toda la población durante meses.

Son las historias de vida en esta Costa da Morte…

Bajada a Faro Roncudo

O Camiño dos Faros llega al Faro Roncudo de una manera totalmente diferente al resto de las rutas. Desde la aldea del Roncudo cruzamos el parque eólico para, desde la penúltima fila de eólicos, descender hasta a Laxe das Pesqueiras por una senda complicada y bastante técnica, donde a veces es complicado mantener el equilibrio.

Continuamos por el pequeño camino entre toxos y atravesamos los salientes que se meten en este mar del Roncudo.

Hay un momento en que podemos ver los tres faros de estas primeras etapas, caso único en todo el camino. A nuestra derecha vemos los de Punta Nariga y las Islas Sisargas…

…y, a la izquierda, el Faro Roncudo, que alcanzaremos en poco tiempo.

Grandes acantilados, testigos de historias de naufragios y enormes furnas, como esta de Fuxisaca, que poco a poco nos van llevando hasta el faro.

Aldea do Roncudo

La pequeña aldea de Roncudo nos muestra una arquitectura con base en la misma piedra y totalmente adaptada al viento y a los temporales, con grandes muros de piedra que tienen que resguardar del crudo invierno a estas gentes.

Pequeñas agrupaciones de casas en lo más duro e incomunicado de estos Finisterres, una forma de vida que nos hace imaginar como sería hace décadas, sin luz, sin comunicaciones, en medio de los temporales… ¿te imaginas?.

En el caminar pausado por la aldea no paramos de pensar en eso, como se las apañarían en esas condiciones y sin las comunicaciones de hoy.

La gran cantidad de hórreos y algún que otro pallote atestiguan que la economía era, y sigue siendo, totalmente de subsistencia. Es una aldea preciosa, este Camiño dos Faros te sorprende a cada paso.

Estábamos saliendo de la aldea cuando nos cruzamos con un joven que de pronto dió un salto. No hay muchas personas que sean capaces de notar cuando los trasnos estamos presentes, pero él sí que lo notó rápidamente.

– ¿Qué facedes vós por aquí trasniños? – preguntó con acento de Corme.
– Estamos facendo O Camiño dos Faros, douscentos kilómetros pola beiramar dende Malpica a Fisterra. Imos andando e a ver cando chegamos.
– Ah, interesante… Eu chamome Suso… ¿e vós?
– Nos somos Xiña, Nemiño e Traski – soltamos nosotros.
– Bueno, pois se me esperades un momento deixolle estes percebes aquí na casa do meu amigo e acompáñovos ata o faro.

Suso era percebeiro y una de las personas que más sabía de la zona. El nos iba a contar como nadie la historia de O Roncudo.

Atravesamos la aldea del Roncudo y tomamos la pista a la derecha que nos acerca a los eólicos para bajar camino del Faro. Escuchando todas las historias que Suso nos estaba contando del mar bravo que rompe en las mejores piedras percebeiras del mundo, el tiempo se nos pasó volando.

A Costa da Tremosa

Desde a Praia da Barda a la aldea de O Roncudo los trasnos hemos recuperado un antiguo camino de percebeiros que nos acerca a una costa espectacular, A Costa da Tremosa, llamada así por la ola gigante que se forma en los bajos del mismo nombre y que últimamente se está dando a conocer entre los surferos de grandes olas de todo el mundo.

El tramo es un rompepiernas por lo que os recomendamos tomárlo con muchísima tranquilidad. Existe otra opción más sencilla que llega a la aldea de O Roncudo por la pista de tierra de los eólicos. Pero O Camiño dos Faros va siempre que puede por el camino más cercano al borde del mar. El sendero sale de la Praia da Barda ya en ascenso continuo, desde el que vamos viendo esta hermosa cala cada vez más pequeña.

No paramos de ascender durante el primer kilometro hasta alcanzar la Punta Espiñeira, donde podemos hacer una parada para disfrutar de las vistas del océano, con A Arbosa y Nariga .

A partir de ahi, continuamos por la costa en un sendero irregular a unos 50 metros sobre el nivel del mar, contemplando estos acantilados salvajes que nos acercan a la Punta do Castro.

Justo enfrente podemos ver los baixos da Tremosa donde, con determinadas condiciones meteorológicas, se produce esa ola gigante.

Continuamos por la Enseada da Grixoa y la Punta das Eiras, que se adentra en el mar y que seguramente tendrá unos buenos percebes como el resto de estas piedras.

Al llegar a la Punta Percebellosa el camino se separa de la costa para ascender a la aldea de O Roncudo, a donde llegamos después de recorrer otro tramo espectacular que estaba oculto al senderismo. 

Vídeo de la gran ola (slab) de A Tremosa