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1ª Edición: Etapa 8 (Nemiña – Faro Fisterra)

Después de 180 kilómetros, los trasnos nos despertamos este 4 de Agosto con más ganas de andar que nunca. 70 trasniños venidos de muchos lugares de Galicia y de fuera de ella, con bastantes novatos en las filas 😉 empezamos a las 10 de la mañana a hacer los 21 kilómetros que nos separaban del Faro de Fisterra, final de este Camiño dos Faros.

Esta ruta se tiene que hacer para el oeste por muchas razones, como pueden ser ir siempre mirando el sol o porque tiene que acabar en el Faro Fisterra. Pero una de las más importantes es que la dificultad de la ruta va increscendo y las últimas 3 etapas ya requieren una mayor capacidad. El que haga el camino desde el principio, desde la salida en Malpica, va a ir mejorando su tono físico llegando a este final con la capacidad necesaria para afrontar los montes desde Muxía a Fisterra.

A las 10 de la mañana salimos de la Playa de Nemiña con marea baja. La marea le da a esta playa miles de aspectos diferentes a lo largo del día y los trasnos pudimos disfrutar de uno de ellos. Desde allí podemos contemplar lo que nos espera antes de llegar al mítico Finis Terrae: de izquierda a derecha las playas del Rostro, Arnela y el Cabo de la Nave, última punta antes del Cabo Finisterre.

Al final de la playa y sabiendo la dureza que nos quedaba, aprovechamos esa marea baja para descalzarnos, subirnos los pantalones y cruzar la Ría de Lires, ahorrándonos 4 kilómetros de etapa. Hay que tener en cuenta que esto sólo se puede hacer en las horas de menos marea en los meses de verano, en las otras estaciones es complicado.

La Ría de Lires se forma en la desembocadura del Río Castro en la playa de Nemiña, creando un habitat para un buen número de especies de aves, sobre todo, gaviotas y cormoranes, que encuentran comida fácil en los restos de la piscifactoría que allí existe.

Esta es la etapa de los acantilados y ya desde el principio. Una vez pasado Lires y subida la primera dificultad montañosa entramos en la costa acantilada que nos lleva por Punta Mexadoira hasta la Playa do Rostro. Varios acantilados que cruzamos sin peligro por el interior y que nos dejan impresionantes panorámicas de esta Costa da Morte.

Como siempre, O Camiño dos Faros es un paisaje en cada paso. Después de estas moles de piedra que caen en picado hacia el mar, bajamos al Rostro a ver una de las formaciones dunares más floridas de la Costa da Morte y recorrernos los 2 kilómetros de esta playa, donde el mar ruge sin parar.

Al llegar al final de la playa, adelantamos la parada que teníamos previsto un poco más arriba. Una trasniña muy especial que no podía acabar la etapa tenía preparadas unas cervecitas para despedirse de todos los trasnos y aprovechamos la parada para también hacer el primer avituallamiento del día.

Desde la playa del Rostro, O Camiño dos Faros nos lleva por unos escenarios que mezclan la belleza natural con la importancia histórica de esta Costa da Morte. Primero llegamos a Punta Castelo, panorámica de lujo y lugar donde embarrancó el buque Cason el 5 de diciembre de 1987. Y al final de esta costa acantilada llegamos al castro de Castromiñán, ejemplo de castro marítimo que atravesamos hasta su cumbre para poder contemplar otra panorámica aérea de toda esta costa y de lo siguiente que nos esperaba: la playa de Arnela y el cabo de la Nave.

Antes de llegar a él y ante la imposibilidad de unir el castro con la Playa de Arnela, O Camiño dos Faros se mete en el interior y recorre un tramo de asfalto, pasando por las aldeas de Castromiñán y de Denle, hasta llegar a Arnela.

Desde allí, recorremos todo el sendero que nos lleva a la punta y subimos al Cabo de la Nave por otro sendero que recorre los acantilados más espectaculares de este Camiño dos Faros, contemplados a vista de pájaro desde una ruta que requiere mucho esfuerzo pero realmente merece la pena. Al llegar al final hicimos una parada en las antenas del Cabo de la Nave para descansar un poco a la sombra, agruparnos y comentar lo que nos quedaba para el final de este camino: la última bajada, la última playa y el último monte antes de llegar al último faro en esta última etapa.

Arrancamos de nuevo camino de Mar de Fora viendo todos los acantilados de este Cabo de la Nave y de la parte Oeste del Monte Facho. La bajada a Mar de Fora es de vértigo y, al llegar a la playa, algunos aprovecharon para darse un baño y hicimos otra parada para disfrutar del día, agruparnos un poco y alimentarnos antes de la última subida camino del Faro de Fisterra.

Esta última subida es de categoría especial y es la traca final. Desde Mar de Fora y en contínua subida, llegamos a la parte oeste del Cabo, a partir de la cual comienza una subida dura, de mucha pendiente y con terreno pedregoso antes de ver las primeras vistas del Faro Fisterra, al que llegamos por un camino totalmente distinto al resto, O Camiño dos Faros.

Al llegar al faro, nos estaban esperando los que no pudieron acabar la etapa y otros trasnos que no habían podido venir pero que no se querían perder la llegada a este mítico Faro Fisterra, al que tanto trabajo nos había costado llegar.

Fotos y aplausos para cerrar este hermoso Camiño dos Faros que seguramente no olvidaremos en mucho tiempo. Una familia de trasnos con muchas ganas de conocer la Costa da Morte y que desde que empezó en Malpica fue creciendo en esta aventura.

Y una familia que tuvo su regalo a todo este esfuerzo con un hermoso concierto sorpresa de dos trasniños. Cecilia al chelo, acompañada por su padre Ramón a la guitarra, nos pusieron la piel de gallina con el mejor final a este Camiño dos Faros.

Después de realizado este camino, los trasnos tenemos clarísimo que el futuro de toda esta franja costera es conservar intacto lo que tiene. Atraer gente para sus poblaciones y aldeas pero dejando virgen el resto debiera ser el primer objetivo. Un turismo de naturaleza y responsable sería la consecuencia.

Nosotros tenemos claro que entre todos los trasnos hemos abierto un camino.

Abrazos trasniñ@s e adiante!

1ª Edición: Etapa 7 (Muxía – Nemiña)

El jueves 25 de Julio 65 trasniños nos pusimos a recorrer esta séptima etapa del Camiño dos Faros. Sin tiempo para reaccionar, con gente de toda Galicia anotada y 12 horas después del accidente de Santiago, decidimos no suspender la ruta. Cada uno de los trasnos decidió individualmente como dosificar las noticias que llegaban del desastre.

Llegamos a las 10 a Muxía con Autocares Pedro Pombo, que sigue colaborando con nosotros en este Camiño dos Faros.

La etapa era la más dura hasta el momento, con 23 kilómetros en un continuo sube-baja y por terrenos complicados, cruzando todos los acantilados de la costa de Muxía.

Salimos de la Playa do Coido, zona cero del desastre del Prestige y nos dirigimos por carretera a la Playa de Lourido. Como siempre, en cada momento de esta ruta siempre estamos viendo lo que dejamos atrás y lo que nos espera. Y lo que nos esperaba en esta etapa no era una broma.

Después de pasar la playa de Lourido y bordear su costa nos tocaba la primera dificultad de la etapa y la más complicada: Monte Cachelmo, 750 metros de ascensión con una pendiente media del 15% para llegar a uno de los miradores más espectaculares de esta Costa da Morte, desde el que divisamos el Faro Vilán, toda la ría de Camariñas, Muxía, Punta Buitra y el Cabo Touriñán.

A los pies del imponente Monte Cachelmo se encuentra la Furna de Buserán, escenario de una leyenda que nos habla del amor entre el trovador Buseran y la bella Florinda.

En tiempos remotos, había en la cima de Monte Cachelmo una fortaleza perteneciente a un rico caballero, padre de una hermosa mujer de nombre Florinda. Un día que el padre estaba ausente, apareció por el castillo Buserán, un joven trovador de cantigas, que quedó prendado de la belleza de Florinda, viviendo ambos una apasioanda historia de amor.

Cuando el padre vuelve y se entera encierra a Florinda en la fortaleza. Aun así, Buserán no se da por vencido y todas las noches entona cantigas para el deleite de la moza. Esto acapa con la paciencia del padre, que ordena la muerte de Buserán y, según cuenta la leyenda, es lanzado al mar de la furna.
Enterada Florinda del trágico final de Buserán, ésta enloquece y se dirige día y noche a la orilla de la furna llamando por su enamorado. Uno de esos días, a la llamada de Florinda se comienzan a escuchar desde la furna las melodías de Buserán. Y, de repente, una ola de espuma sube por el acantilado, toma la forma de Buserán y se lleva a Florinda para siempre. Desde entonces, los pescadores que faenaban cerca cuentan que podían escuchar las cantigas de Buserán, además de atribuirle la virtud de corresponder a los enamorados que vengan aquí a pedir sus deseos en un lugar con otra vista maravillosa de este tramo de costa. A la izquierda, el afilado saliente que forma nuestra siguiente etapa de la ruta: Cabo Touriñán.

Punta Buitra es otra de los salientes que tiene esta revirada costa de Muxía, a la que llegamos por la pista que atraviesa el monte, con hermosas vistas del mar rompiendo en los acantilados de Monte Cachelmo y la playa de Arnela.

Al llegar a la Punta Buitra, es otra vez el espectáculo de los acantilados lo que nos deja con la boca abierta. El monte cae abruptamente formando varias puntas donde el mar no para de romper llenándolo todo de espuma.

Es una pena que no exista un pequeño sendero que recorra la otra cara de Punta Buitra y la ensenada de Cuño hasta llegar a Moreira. Sabemos que el terreno no es fácil, pero sería un camino espectacular para el paseo.

Después de llegar a la punta, O Camiño dos Faros asciende hasta la cima del Monte Buitra y vuelve a bajar hasta la ensenada de Cuño, donde hicimos la parada de avituallamiento, aprovechando un regato que desemboca allí y que hace un pequeño SPA para las piernas de los trasnos.

Desde allí hay que llegar a la siguiente playa, la de Moreira, pero para ello teníamos que ascender nada menos que al Monte Pedrouzo, cima de esta etapa con 259 metros de altura. Si llevábamos una etapa de grandes subidas ahora toca la gran bajada de la etapa. Desde los más de 200 metros de altura que estábamos por los montes de Cuño bajamos al nivel del mar para llegar a la playa de Moreira, en un descenso complicado que todos hicimos sin problemas. A partir de ahí, la etapa se suavizaba camino de Faro Touriñán.

Situado más al Oeste que el propio Finisterre, el Cabo Touriñán es el punto más occidental de la Península Ibérica. Este saliente de costa de más de 2 km fue debidamente señalizado con la construcción de un faro en 1898 para guiar a las embarcaciones durante la travesía por estas peligrosas aguas.

A pesar de ello, y al igual que los alrededores de Cabo Vilán, muchos barcos han quedado sepultados en sus aguas. Durante la primera guerra mundial, los submarinos alemanes hundieron un buen número de barcos aliados.

A las once de la noche de un día de primavera de 1882, un choque entre el vapor español Irurac-Bat y el Douro inglés los lleva a pique en pocos minutos, teniendo la suerte de que otro vapor inglés pasaba por allí para poder salvar a más de la mitad del pasaje que fue llevado a A Coruña donde se pudieron recuperar.

El encanto de Touriñán no es su sencillo faro, sino la soledad que da contemplar el mar desde allí. Bajo nosotros, los acantilados con los salientes son una imagen de vértigo. A nuestra derecha contemplamos la lejana Camariñas y Muxía mientras que, si miramos al sur, avistamos por primera vez el Cabo de la Nave, el último antes de Finisterre. Ya nos queda poco para llegar a él.

Desde Touriñán bordeamos toda la costa norte del cabo hasta alcanzar el mirador y la carretera que nos llevará por Talón a la playa de Nemiña. Una etapa larga de algo más de 10 horas que para los trasnos que venimos desde Malpica ya supuso un buen reto antes de afrontar la última que nos llevará el 4 de Agosto hasta Fisterra.

1ª Edición: Etapa 6 (Camariñas – Muxía)

El domingo 14 de julio unos 45 trasniñ@s de todos los puntos de Galicia se aventuraron a recorrer esta etapa entre Camariñas y Muxía, de 30 kilómetros.

La etapa era bastante larga y el calor apretaba de lo lindo ya cuando salimos de Camariñas a las 10 de la mañana.

Salimos de la villa de los encajes por el Paseo Marítimo y la playa de Area da Vila, antes de entrar en el sendero que recorre la Enseada da Basa hasta Xaviña. Aunque la marea estaba alta y no nos dejó disfrutar del trabajo de los mariscadores y de las aves que buscan su comida en esta ría, el caminar entre la sombra de los pinos se agradecía y mucho.

Después de pasar Xaviña nos adentramos en la Ruta da Insua por una pista que nos llevó hasta la Playa de Ariño, donde hicimos la primera parada de agrupamiento y aprovechamos para remojarnos en la fuente allí existente. Muchas familias de la zona escogen este hermoso lugar para pasar el día, aprovechándose de las mesas y barbacoas dispuestas en la sombra que da el pinar. Justo enfrente, vemos la playa de Area Blanca, ya en el municipio de Muxía, pero para llegar a ella vamos a tener que hacer aproximadamente 8 kilómetros.

Una vez agrupados, salimos por el final de la playa de Ariño hasta cruzar la carretera y llegar a Tasaraño, donde otra fuente volvía a ser parada obligada. En este tramo O Camiño dos Faros no puede ir por la costa y se mete en una pista interior con algo de altura desde la que podemos ver toda la desembocadura del Río Grande, además de disfrutar de la arquitectura rural de Tasaraño y de Dor, antes de llegar a Allo y Ponte do Porto.

Después de pasar por la típica aldea de Allo llegamos a Ponte do Porto, topónimo que proviene del puente que cruza el río Grande muy próximo a su desembocadura y del pequeño puerto, que, en otros tiempos, tuvo un importante tráfico maderero. Durante años, esta pequeña población fue el centro comercial de toda la comarca.

El puente medieval se encuentra en el centro del pueblo. Al lado, la iglesia de San Pedro que conserva una interesante colección de encajes y las viviendas de piedra mirando al río bien merecen detenerse para dar un paseo.

Eran las dos y media de la tarde y estábamos llegando a Cereixo. Este pequeño tramo del paseo guarda muchos tesoros como el Muiño de Mareas, la Iglesia de Santiago y las Torres de Cereixo. Que mejor que el paseo fluvial de Cereixo para hacer la parada de avituallamiento.

Después de darle al diente y descansar un poco salimos a cubrir la segunda parte de la etapa camino de la Playa do Lago y de Muxía.

Antes de llegar a Lago, bajamos a Area Longa por una senda de pinos y eucaliptos que forman esta parte de la ribera del Río Grande. La marea ya había bajado y se podía disfrutar en toda plenitud de este paraíso.

La hora de remojarse estaba cerca pero aún había que pasar la Playa de Leis y salvar las rocas que la separan de Lago. Al llegar a la Playa do Lago nadie se lo pensó y nos lanzamos al agua con cuidadito de no darle un shock a nuestros cuerpos de trasnos después de todo el calor de la jornada. Refrescarse por fuera y por dentro para finalizar la etapa de la mejor manera posible.

De Lago salimos en dirección a Merexo, que lo atravesamos por la pista interior del pueblo desde el que vemos una panorámica de la piscifactoria y toda la pequeña ensenada de Merexo. Desde allí a Os Muiños nos tocó caminar por algo más de asfalto del que nos gustaría.

Os Muiños es un pequeño oasis en el final de la etapa. El sombrío recorrido por el Río Negro nos permitió relajar un poco las piernas antes de cruzar la playa de Os Muiños y subir por el medio de un pinar camino de Chorente y de Muxía, a la que llegamos después de 10 horas de larga caminata.

Pero antes de finalizar la etapa aún quedaba lo mejor. El ascenso al monte Corpiño desde la iglesia de Santa María nos permitió tener otra vista panorámica de Muxía y de todo el recorrido que habíamos hecho en esta jornada.

Desde el Corpiño ya bajamos a la Barca, punto clave de este Camiño dos Faros. El santuario, el faro, el monumento a los voluntarios y las piedras mágicas que rodean esta punta fue el broche final a esta etapa que finalizaba despues de 11 horas en la playa de O Coido, kilómetro 0 del desastre del Prestige.

En resumen, una etapa larga por el interior de la Ría de Camariñas antes de afrontar las dos últimas que nos llevarán a nuestro destino: Fisterra

1ª Edición: Etapa 5 (Arou – Camariñas)

El domingo 30 de junio los trasniñ@s tenía una hermosa etapa que recorrer, el tramo de costa que va desde Arou a Camariñas es el centro de la Costa da Morte y una delicia para los sentidos.

Un total de 58 trasniños llegados de las cuatro provincias de Galicia disfrutaron de esta etapa con sol y con vientos moderados que hicieron muy llevadera la etapa.

La costa que va desde Arou a Cabo Vilán es el origen de todo. Una serie de naufragios de barcos de la marina inglesa ocurridos entre finales del siglo XIX y primeros del XX, con cientos de fallecidos en el Serpent, fueron el origen del nombre A Costa da Morte.

Y en la ruta lo vamos a comprobar. Cientos de restingas asesinas se adentran en un mar que no da tregua, un mar que no entiende, sólo trabaja… En esta jornada de viaje por la Costa da morte tuvimos el mar muy en calma y no pudimos disfrutar de esa fiereza, lo disfrutamos de otra manera

A las 10 de la mañana salimos de Arou, con la foto de principio de etapa de los trasnos en la playa.

El principio de la etapa ya es espectacular. El Mirador de Lobeiras, la playa del mismo nombre y el camino que lleva al puerto de Santa Mariña nos vuelven a trasladar al mundo de las grandes piedras. Rocas de todos los tamaños y formas y de ese granito rojo característico bordean toda la ruta.

En Santa Mariña hicimos una pequeña parada para contemplar la belleza de este pequeño puerto pesquero encajonado entre montes en lo más duro de esta Costa da Morte.

Desde el puerto de Santa Mariña subimos la duna rampante de Monte Branco. Con casi 150 metros de altura es la mayor de la península. Para el trasno que os cuenta esta historia, la cima de esta duna es uno de los puntos más impresionantes de este Camiño dos Faros.

La vista panorámica de la Playa do Trece y la Punta Boi con el Cementerio de los Ingleses, nos quedará para siempre grabada en la retina.

La sensación es única… esto es O Camiño dos Faros!

Bajar de la duna de Monte Branco y llegar a la Playa do Trece es una de las mejores experiencias que te puede ofrecer esta Costa da Morte.

De gran belleza, el azote contínuo del Atlántico le da un aspecto desértico, con especies de flora protegida como la camariña, en la antigüedad presente en toda la costa gallega y hoy prácticamente desaparecida, que se adapta perfectamente a estas condiciones extremas.

Atravesamos toda la playa que está formada de pequeñas calas divididas por restingas de rocas que se adentran en el mar.

La Playa do Trece, un espacio de litoral salvaje que hay que disfrutar y preservar. Al final de la playa, en un pequeño bosque de pinos, hicimos la parada de avituallamiento que teníamos bien merecida. Llevábamos una tercera parte de la etapa y aún nos quedaba mucho camino por recorrer.

Después del avituallamiento visitamos el Cementerio de los Ingleses y Punta Boi, donde recordamos el naufragio del Serpent y otros muchos que han sucedido en este tramo de costa. Como todos sabéis, el Serpent era un barco de la marina inglesa, que en 1890 naufragó en Punta Boi, falleciendo 172 de sus 175 tripulantes.

Desde las piedras de Punta Boi contemplamos por primera vez el mítico Cabo Vilán, punto clave en este Camiño dos Faros y que aún hemos de tardar unas dos horas en alcanzarlo.

Las playas de Reira son llamadas las cuatro playas situadas entre la playa de Trece y Cabo Vilán. Son playas de arena fina, ventosas y de fuerte oleaje, con el encanto especial de un entorno prácticamente virgen.

Otra de las características es que tienen grandes piedras con las más variadas formas como A Pedra do Oso, y el conjunto etnográfico de Foxo dos Lobos, antiguo ingenio que las gentes del lugar utilizaban para atrapar a los lobos, muy presentes en estas sierras de la Costa da Morte. El caminante también se sorprenderá de la pequeña urbanización existente que rompe totalmente con el paisaje.

En todo este trayecto el faro de Cabo Vilán está siempre presente, poco a poco lo vamos alcanzando.

A las 16:30 alcanzamos Faro Vilán, donde la farera nos explicó muy amablemente toda la historia del faro y su funcionamiento, desde su puesta en marcha hasta hoy.

Dotado de luz eléctrica en 1896, seis años despues del naufragio del Serpent, Cabo Vilán supuso una notable mejoría para la navegación. Con una torre octogonal de 25 metros de alto su luminosidad alcanzaba las 30 millas, siendo uno de los más potentes de la época. El anterior de vapor, del que se pueden ver los restos, había funcionado desde 1854.

El lugar donde está ubicado Cabo Vilán es impresionante. Enfrente a él, el Vilán de Fora es el peñasco separado de la tierra por el paso que llaman O Bufardo. Aquí el mar lo llena todo de su blanca espuma y el viento, presente casi todos los días, esculpe las rocas de los alrededores formando figuras de las más variadas formas.

Una visita muy importante para los trasnos que estamos haciendo este Camiño dos Faros y que agradecemos mucho el trato recibido.

Desde Vilán nos acercamos al final de la etapa en Camariñas por otra senda que recorre todo el litoral, pasando por la capilla de la Virxe do Monte, donde pudimos contemplar bien de cerca lo que nos esperaba en las próximas etapas.

1ª Edición: Etapa 4 (Laxe – Arou)

El domingo 16 de Junio más de 60 trasniñ@s se aventuraron a recorrer los casi 20 Km que separan Laxe de Arou por O Camiño dos Faros. Gentes de todas las poblaciones de la Costa da Morte, de Coruña, de Santiago, de Ferrol, de Cambados, de Pontevedra, de Ourense, de Boiro, da Estrada, de Alemania, de Paraguay, de Argentina, de Brasil y de muchos otros sitios que ahora no recuerdo disfrutaron como trasnos de esta etapa.

La etapa comenzó en Laxe donde los trasnos nos hicimos la foto de familia en el puerto antes de subir por la Iglesia de Santa María da Atalaya en dirección al Faro por la Ruta da Insua. Desde el faro pusimos ver una amplia panorámica de la Ría de Corme y Laxe y de toda la ruta que nos esperaba hasta llegar a Camelle.

Muy cerca del faro, disfrutamos de dos curiosidades de la naturaleza: la Furna de la Espuma y la Playa de los Cristales. A partir de ahí, la ruta nos llevaba a la cima de la jornada, el Peñón de Soesto. La subida como todas en este Camiño dos Faros mereció la pena, porque al llegar arriba, las vistas de Soesto son impresionantes.

En Soesto hicimos la primera parada de avituallamiento antes de recorrer la Punta de Catasol y la Playa de Arnado, para llegar a la playa y las lagunas de Traba, hermoso paraje natural y habitat de gran cantidad de aves, que escogen la tranquilidad de esta Costa da Morte.

Al llegar a Mórdomo hicimos la segunda parada de avituallamiento en el Bar Os Espiños y la tarde ya se estaba poniendo muy negra. Somos trasnos, nos quedaban 8 kilómetros para acabar la etapa y cuatro gotas no nos iban a detener.

Desde Traba, sale un camino que nos llevó por otro paisaje espectacular de este Camiño dos Faros. Toda esta costa en dirección a Camelle te traslada al cuento de Gulliver en el mundo de las grandes rocas, otro paisaje nuevo en la ruta.

Por él llegamos a Camelle, donde entramos por su playa y pequeño puerto pesquero hasta llegar a la punta del muelle donde están los restos del Museo de Man. Una pena, otro ejemplo de que no sabemos conservar la identidad de esta Costa da Morte. Con un poco de pena y algo más de lluvia, llegamos por pequeños caminos costeros hasta Arou, final de la etapa.

Allí, después de quitarnos la ropa mojada, nos tenían preparadas unas tapas de ensaladilla y callos que nos consolaron.

Otro etapón del Camiño dos Faros, que tendrá continuidad el próximo domingo 30 de junio con la etapa Arou-Camariñas.

Que no te lo cuenten!

1ª Edición: Etapa 3 (Ponteceso – Laxe)

O Camiño dos Faros no para… si te gusta el álbum comparte!

El domingo 26 de mayo a las 10 de la mañana otros 40 trasniñ@s se aventuraron a recorrer O Camiño dos Faros, en una tercera etapa que discurría entre Ponteceso y Laxe con un recorrido total de 25 Km.

Los trasnos estamos muy contentos porque cada vez somos más… Gentes de Ponteceso, Cabana, Carballo, Coristanco, Malpica, Baio, Corme, Cee, Dumbría, Zas, Coruña, Arteixo, Boiro, Cambados, Santiago, Alemania, Paraguay y alguno que seguro nos olvidamos volvieron a ser Traskis y quisieron disfrutar de otro paseo por la Costa da Morte.

Por delante una etapa como siempre con un paisaje en cada paso. Salimos desde la plaza de Ponteceso por el arcén de la carretera de Laxe hasta llegar por unos caminos al Estuario del Anllóns. Caminos entre pinos y eucaliptos que nos llevan hasta la Playa da Urixeira, donde el ornitólogo José Luis Rabuñal Patiño nos dió una clase magistral de la importancia ornitológica del Estuario do Anllóns.

José Luis es un hombre que transmite mucho y que lleva nada más y nada menos que 3800 visitas documentadas a este estuario. Además de esto, su gran especialidad son las migraciones y nos deleitó con una charla inolvidable, que los trasnos le agradecemos mucho.

Desde la Playa da Urixeira la etapa discurre por la Senda do Anllóns, que recorre la desembocadura del Río Anllóns en la Ensenada da Insua. Son 3 kilómetros por el borde de la Ensenada desde la Playa de Urixeira hasta O Lodeiro, en los que podrás ver mucha de la flora y fauna que hacen a este lugar único.

Además de este entorno natural, la ruta nos lleva por alguna de las antiguas carpinterías de ribeira que aún perviven en la actualidad. Son pequeños astilleros donde se construyen y se reparan los barcos de una manera totalmente artesanal, sin duda, uno de los tesoros etnográficos del municipio.

En As Grelas nos vamos a desviar de la costa en un tramo de 10 Km, para cambiar de paisaje otra vez y ascender a través de la Ruta do Rego dos Muíños a ver el Castro A Cibda y el Dolmen de Dombate, dos tesoros arqueológicos de A Costa da Morte. Desde Dombate ascenderemos hasta la cima de este Camiño dos Faros, Castelo de Lourido, con unas impresionantes panorámicas de estas tres primeras etapas del Camiño dos Faros.

La subida por este Rego dos Muíños bien merece ella sola la ruta. Son 3 kilómetros dónde pasamos de escuchar el mar a escuchar el riachuelo, que baja formando pequeñas cascadas y hermosos rincones donde pararnos. Durante la subida, podemos ver los restos de varios molinos que están en su cauce. Al llegar al final, tenemos que cruzar la carretera y ya vemos al otro lado el camino al Castro A Cibda.

El Castro A Cibda de Borneiro fue descubierto en el año 1924 por el geógrafo Isidro Parga Pondal, las distintas excavaciones realizadas permiten ver en la actualidad una gran parte del castro y estudiar como era la forma de vida de aquellas gentes. Estuvo habitado entre los siglos VI y I a.c. y no tiene signos de haber sido romanizado.

Son muchos los castros que hay por estas tierras. Estos asentamientos están situados en zonas altas desde las cuales dominan todas sus tierras y, generalmente, cerca de los cauces de los ríos donde se surtían del agua necesaria. En este caso se ve bien reflejada esta situación: varias murallas circundan el castro para la defensa del mismo, encontrándose un riachuelo a escasos metros.

La mayoría de las viviendas tienen forma circular, de unos 5 metros de diámetro, conservándose la parte baja de muchas. Además de estas viviendas, aparecen restos de otras zonas del pueblo donde se realizaban algunas de las tareas comunes de la población. En la zona este, en la entrada del poblado hay un conjunto formado por una gran casa oval, dos fuentes y un horno circular utilizado para la fundición de metales.

Sus habitantes eran agricultores y ganaderos, como lo demuestra el descubrimiento de varias piezas cerámicas y de bronce que utilizaban en su labor diaria, y que se encuentran expuestas en el Castillo de San Antón en A Coruña. Debido a la cercanía del mar es muy probable también que realizasen actividades de pesca y marisqueo.

Muy cerca del Castro A Cibda, se encuentra uno de los monumentos más importantes del arte megalítico de Galicia: el Dólmen de Dombate. Objeto de diversas excavaciones y estudios, en la actualidad se ha creado un plan para su completa recuperación, en el que se protege el dólmen con una cúpula de madera y se crea un centro de recepción e interpretación del monumento.

Datado entre el 3000 y el 2500 a.c, su belleza y buen estado de conservación lo ha llevado a ser considerado la Catedral del Megalitismo Gallego, habiendo sido fuente de inspiración de grandes poetas como Eduardo Pondal. En las excavaciones realizadas por el profesor Bello en los últimos años, se ha descubierto que bajo este dólmen se encontraba otro aún más antíguo.

El Dólmen de Dombate está formado por siete grandes losas verticales y una que las cubre formando una camara poligonal de 4*2’5 metros. El corredor de 4 metros está orientado al este. Los grabados rupestres policromados que existían en la cara interior de las losas apenas son perceptibles en la actualidad, distiguiéndose varias formas geométricas con rectas paralelas y oblicuas pintadas en negro y rojo, colores obtenidos a partir de carbón vegetal y oxido de hierro respectivamente.

En cuanto a los restos encontrados han aparecidos diversos materiales como hojas de silex, flechas y hachas pulidas, collares y elementos cerámicos que formaban el ajuar de los jefes de aquellas tribus para facilitar el viaje al más alla. La divinidad estaría representada por una serie de ídolos con forma humana dispuestos en el corredor.

Después de Dombate, a los trasnos les esperaba otra sorpresa en la ruta, el ascenso al Castelo de Lourido que, con sus 312 metros, es la cima de este Camiño dos Faros. Desde allí las vistas de toda la ría son espectaculares y bien merecen el esfuerzo.

Después de este viaje por la historia y esta subida, comenzamos el descenso en dirección a Canduas y a recorrer en la medida que podemos la costa de Cabana.

Por el camino que cruza Taboido en dirección a Area das Vacas cogemos un camino por el que recorremos la playa de Rebordelo, San Pedro y la Punta do Cabalo antes de llegar a Laxe en donde entramos por su impresionante playa, recorriéndola hasta el centro del pueblo, donde termina esta tercera etapa do Camiño dos Faros.

1ª Edición: Etapa 2 (Niñóns – Ponteceso)

O Camiño dos Faros no para…

El domingo 12 de Maio 30 trasnos y 2 trasniñas de 13 anos salieron de la Praia de niñóns a las 10 de la mañana. Gentes de Ponteceso, Carballo, Coristanco, Malpica, Baio, Cee, Zas, Coruña, Arteixo, Boiro, Cambados, Vilagarcía, Monforte, Vigo, Santiago, Alemania, Paraguay y alguno que seguro nos olvidamos volvieron a ser Traskis y quisieron disfrutar de otro paseo por la Costa da Morte.

Por delante una etapa larga y que tiene mucho potencial de mejora. Fueron 29 kilómetros entre la Praia de Niñóns y Ponteceso, donde los caminantes pudieron contemplar mucha variedad de paisajes, como siempre sucede en este Camiño dos Faros.

El principio de la etapa era lo más duro. Desde la Praia de Niñóns un tramo de subida continua entre bosques de pinos y eucaliptos hasta llegar al monte Faro, donde los que quisieron pudieron subir al monumento, desde el que hay unas vistas privilegiadas de toda la costa y de las etapas siguientes del Camiño dos Faros.

Salimos de monte Faro camino de la parte alta del Roncudo, por la pista que recorre el parque eólico de Corme. Antes de llegar allí, el espectáculo lo daba la flor de toxo, ese símbolo de la Costa da Morte que esta primavera esta´en pleno explosión de amarillos.

La siguiente parada fue en O Petón da Campaíña, petroglifo único por su naturaleza, situado en una posición dominante sobre el entorno, mirando hacia la ría y bien conservado gracias al abrigo de la formación granítica que lo cobija. La entrada al abrigo mide 4,80 m y la altura es de 2 metros.

Desde allí comenzamos el ¡peregrinaje’ por la pista de tierra que atraviesa todo el Roncudo camino del faro. Pasamos la pequeña aldea, ejemplo de arquitectura tradicional, con base en la misma piedra y totalmente adaptada a las crudas condiciones meteorológicos de los inviernos y llegamos a Candelago, una hermosa aldea abandonada donde hicimos una parada para reponer fuerzas.

Ya con la ría de Corme y Laxe siempre a la vista llegamos a otro de los puntos claves de la etapa, el faro del Roncudo. El nombre viene dado por el ruido ronco del mar cuando rompe en esos acantiladso. La sencillez del faro, construido en 1920 y con una altura de 11 metros y el entorno, rodeado de piedras de granito y un paisaje agreste, lo hacen aún más misterioso. Las vistas panorámicas de la Ría de Corme y Laxe completan el conjunto.

De vuelta a Corme, después de la caminata realizada y con el sol que hacía, la parada a refrescarse, en este caso en A Ribeira, era casi obligada. Un descansito en la mitad del día antes de afrontar el resto de la etapa, mucho más sencillo y con gran variedad de paisajes distintos para descubrir. En ese momento ya se habían unido 4 personas más para recorrer con los niños este tramo de 12 Km que separa el puerto de Corme de Ponteceso.

La etapa a partir de aquí coincide en gran parte con el GR-148 (Ruta da Ribeira), aunque siempre con las variaciones que nosotros creemos para O Camiño dos Faros. Salimos camino de Valarés, pasando por las playas del Osmo, A Hermida y A

Pedra da Serpe. Desde allí, una pista forestal sobre la ría nos lleva a Valarés, donde otra parada nos permitió a todos disfrutar del día que hacía.

La ruta por Monte Branco es espectacular. Desde allí contemplamos toda la desembocadura del Anllóns, a la que llegamos atravesando las dunas de Barra y toda la ensenada da Insua, de gran importancia ornitológica.

Por el Malecón de Ponteceso llegamos hasta el puente de Ponteceso, enfrente de la casa del bardo Eduardo Pondal, donde acabó esta segunda etapa del Camiño dos Faros.

Posibles mejoras a la etapa:

– Tramo de costa entre Niñóns y el Puerto de Santa Mariña. Se puede hacer un camino fácil y seguro que comunique estos dos lugares a través de unas pequeñas y recogidas calas de esta bahía. Desde el Puerto de Santa Mariña subiriamos igual ó Monte do Faro, ya que no podemos ir por la Praia da Barda.

– Y para nosotros la más importante. La bajada a la cara norte del Roncudo. Lo peor de esta etapa es el tramo desde Candelago al Faro Roncudo y la vuelta a Corme, debido a la imposibilidad de bajar directamente al faro desde los últimos eólicos del parque. nosotros sabemos que es posible y que llegaríamos por la ‘cara oculta’ de este Roncudo sin el peligro que ahora mismo existe. Esa bajada al faro desde los eólicos estamos seguros que sería uno de los mejores kilómetros del Camiño dos Faros, además de ahorrar 4 kilómetros en la etapa.

Durante el trayecto le comentamos estos temas a Xavier Couto, técnico de turismo del Concello de Ponteceso que nos acompañó en esta etapa. Quedamos en vernos otro día para definirlo mejor. Esperemos que lo hagan, suponemos que a ellos le interesa, ya que sería comunicar todo el litoral del concello.

Además de esto, también tenemos la posibilidad de llenar la ruta de algo más de contenido y dividir esta etapa en dos: Niñóns-Corme y Corme-Neaño. Con tiempo y la ayuda de todos vosotros iremos viendo que es lo mejor.

Ahora los trasnos estamos más contentos porque ya somos 40 trasniños contentos haciendo O Camiño dos Faros… y del nivel fotográfico de estos trasniños que vamos a decir… ¡estamos encantados!

Adiante e ata Fisterra!!!

1ª Edición: Etapa 1 (Malpica – Niñóns)

O Camiño dos Faros ábrese a todo o mundo. Os trasnos queremos unir Malpica e Fisterra outra vez pola beira do mar. E querémolo facer contigo.

O domingo 28 de abril ás 9:30 da mañán vintedous trasn@s, unha trasniña de 13 anos e máis Xia, Xes e Brisa comenzaron en Malpica a primeira etapa deste Camiño dos Faros que levounos ata Niñóns, 22 kilómetros pola Costa da Morte nun día estupendo pra andar, inspirados polos trasnos da Costa da Morte.

Despois de facer a foto do grupo no faro do Puerto de Malpica arrancaron polo paseo do Caldeirón e a Praia de Malpica cara cabo San Adrián. O grupo era heteroxéneo: xente de Coruña, de Carballo, de Malpica, de Baio, de Corcubión, de Cee, de Vigo, de Monforte, de Alemania, de Paraguay…xente preparada e outra menos, mais un bó grupiño que foise coñecendo polo camiño e que disfrutou desta primeira etapa.

Desde San Adrián recorreron a senda costeira fronte ás Illas Sisargas ata chegar á Praia de Beo. Alí fixeron unha pequena paradiña de avitullamento e cruzaron a praia camiño de Seiruga. En Seiruga tocou descalzarse e subirse os pantalóns pra pasar á Ría, mais iso refrescou os pes dos camiñantes para o que quedaba de etapa.

Atravesamos Seiruga e algún dos que iba diante ocurríuselle que había que parar no Bar Xan de Barizo. Non foi mala idea, a tapa de callos tamén axudaba… ;-). Dende alí cruzamos a Praia de Barizo pra subir polo Regacho e chegar a Punta Nariga. Non é un bó tramo, e os trasnos pensamos que melloraría moito cun acceso directo do Porto de Barizo ós eólicos e de alí a Punta Nariga. Aforraríamos un tramo grande de asfalto e non perderíamos de vista ó mar en toda a etapa.

O Chegar a Punta Nariga, outra paradiña para ver o faro e toda a costa da seguinte etapa e salida camiño de Niñóns onde chegamos sobre ás sete e media da tarde e nos esperaba o bus pra voltar a Malpica. O recorrido durou as 10 horas previstas a un ritmo tranquilo de 2,5 Km/hora e non houbo nengún percance, rematando toda a xente eses 22 kilómetros, e convertíndose en trasniños.

Agora os trasnos estamos contentos porque xa somos máis.

Algún día ti tamén serás un trasno da Costa da Morte recorrendo O Camiño dos Faros

Adiante!. Ata Fisterra!