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4ª Edición: Etapa 5 (Arou-Camariñas)

El domingo 26 de octubre, con un día alucinante como los que suele haber cuando caminan los trasnos, 399 de ellos comenzaron en Arou la quinta etapa de O Camiño dos Faros. Por delante 22’5 kilómetros y mucho que ver y que sentir.

Es muy difícil disfrutar de estos paisajes sin una gota de viento, pero ayer es que no se movía una hoja. En el grupo un montón de trasnos nuevos y algún que otro niño, lo que nos hace muy felices a todos. Ellos son el futuro de este camino.

Salimos por la ensenada de Xan Ferreiro para desde el mirador de Lobeiras contemplar Arou en toda su belleza. Desde la playa de Lobeiras un camino entre rocas de las más variadas formas nos acerca al pequeño puerto de Santa Mariña, donde los lugareños también están contentos de ver pasar a los trasnos.

Desde allí subíamos al corazón de O Camiño dos Faros. Por el viejo camino entre Santa Mariña y Trece y sin salirse de él ascendíamos por un lado la duna de monte Branco para ver uno de los paisajes más espectaculares de esta Costa da Morte.

La playa do Trece estaba inusualmente tranquila. Es muy difícil verla como la visteis ayer, sin gota de viento y con un mar tranquilo que invitaba a pasear por todo el arenal hasta alcanzar el Cementerio de los Ingleses, donde Rafael Lema nos explicó el naufragio del Serpent y la negra historia de esta Punta Boi.

Desde allí, el paseo nos llevó por las Praias de Reira, con su pedra do Oso y el ascenso al monte Pedroso para alcanzar el majestuoso Faro Vilán.

Que en el faro se nos quiere es algo que tenemos muy claro. Las cuatro fantásticas (la farera Cristina Fernández, su hija Cristina, Sabela de la Asociación de Empresarios y Mariví de Neria) nos tenían preparadas varias sorpresas. Al llegar el faro empapelado de posters del Camiño dos Faros y el vídeo presentación en una pantalla nos hacía sentirnos como en casa.

Después, Cristina dió su habitual charla de la vida en el faro y nos abrió en exclusiva para los trasnos una segunda sala-museo que con tanto cariño están preparando con antiguos objetos del faro. Allí proyecto un video del faro de los años 50 que nadie había visto hasta ahora y nos obsequió con pastas, rosquillas, bizcochos y cafés para todo el que quiso. No tenemos más que darle las gracias a esta gente que, con su trabajo, están dinamizando ejemplarmente este faro y que, cada vez que llegamos a él, nos hacen sentirnos como en nuestra propia casa.

Desde allí nos quedaban un par de horas de camino hasta Camariñas. Por la Senda da Coenda alcanzamos la Ermita da Virxe do Monte para contemplar la puesta de sol y ver con nuestros propios ojos las próximas etapas del camino.

Así, ya anocheciendo, llegábamos a Camariñas, donde Maika y la gente del Curbeiro nos tenían preparados unos pinchos para poder despedir esta hermosa etapa de O Camiño dos Faros y, sin duda, una de las más bonitas.

Algunos aún nos acercamos al restaurante O Meu Lar a la invitación que dos locos del camiño, Ramón y Charo, nos habían hecho. Unas empanadillas de O Camiño dos Faros que estaban de rechupete.

Gracias a todos vosotros este proyecto cada día se va consolidando y haciéndose más grande. O Camiño dos Faros es de todos!