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1ª Edición: Etapa 5 (Arou – Camariñas)

El domingo 30 de junio los trasniñ@s tenía una hermosa etapa que recorrer, el tramo de costa que va desde Arou a Camariñas es el centro de la Costa da Morte y una delicia para los sentidos.

Un total de 58 trasniños llegados de las cuatro provincias de Galicia disfrutaron de esta etapa con sol y con vientos moderados que hicieron muy llevadera la etapa.

La costa que va desde Arou a Cabo Vilán es el origen de todo. Una serie de naufragios de barcos de la marina inglesa ocurridos entre finales del siglo XIX y primeros del XX, con cientos de fallecidos en el Serpent, fueron el origen del nombre A Costa da Morte.

Y en la ruta lo vamos a comprobar. Cientos de restingas asesinas se adentran en un mar que no da tregua, un mar que no entiende, sólo trabaja… En esta jornada de viaje por la Costa da morte tuvimos el mar muy en calma y no pudimos disfrutar de esa fiereza, lo disfrutamos de otra manera

A las 10 de la mañana salimos de Arou, con la foto de principio de etapa de los trasnos en la playa.

El principio de la etapa ya es espectacular. El Mirador de Lobeiras, la playa del mismo nombre y el camino que lleva al puerto de Santa Mariña nos vuelven a trasladar al mundo de las grandes piedras. Rocas de todos los tamaños y formas y de ese granito rojo característico bordean toda la ruta.

En Santa Mariña hicimos una pequeña parada para contemplar la belleza de este pequeño puerto pesquero encajonado entre montes en lo más duro de esta Costa da Morte.

Desde el puerto de Santa Mariña subimos la duna rampante de Monte Branco. Con casi 150 metros de altura es la mayor de la península. Para el trasno que os cuenta esta historia, la cima de esta duna es uno de los puntos más impresionantes de este Camiño dos Faros.

La vista panorámica de la Playa do Trece y la Punta Boi con el Cementerio de los Ingleses, nos quedará para siempre grabada en la retina.

La sensación es única… esto es O Camiño dos Faros!

Bajar de la duna de Monte Branco y llegar a la Playa do Trece es una de las mejores experiencias que te puede ofrecer esta Costa da Morte.

De gran belleza, el azote contínuo del Atlántico le da un aspecto desértico, con especies de flora protegida como la camariña, en la antigüedad presente en toda la costa gallega y hoy prácticamente desaparecida, que se adapta perfectamente a estas condiciones extremas.

Atravesamos toda la playa que está formada de pequeñas calas divididas por restingas de rocas que se adentran en el mar.

La Playa do Trece, un espacio de litoral salvaje que hay que disfrutar y preservar. Al final de la playa, en un pequeño bosque de pinos, hicimos la parada de avituallamiento que teníamos bien merecida. Llevábamos una tercera parte de la etapa y aún nos quedaba mucho camino por recorrer.

Después del avituallamiento visitamos el Cementerio de los Ingleses y Punta Boi, donde recordamos el naufragio del Serpent y otros muchos que han sucedido en este tramo de costa. Como todos sabéis, el Serpent era un barco de la marina inglesa, que en 1890 naufragó en Punta Boi, falleciendo 172 de sus 175 tripulantes.

Desde las piedras de Punta Boi contemplamos por primera vez el mítico Cabo Vilán, punto clave en este Camiño dos Faros y que aún hemos de tardar unas dos horas en alcanzarlo.

Las playas de Reira son llamadas las cuatro playas situadas entre la playa de Trece y Cabo Vilán. Son playas de arena fina, ventosas y de fuerte oleaje, con el encanto especial de un entorno prácticamente virgen.

Otra de las características es que tienen grandes piedras con las más variadas formas como A Pedra do Oso, y el conjunto etnográfico de Foxo dos Lobos, antiguo ingenio que las gentes del lugar utilizaban para atrapar a los lobos, muy presentes en estas sierras de la Costa da Morte. El caminante también se sorprenderá de la pequeña urbanización existente que rompe totalmente con el paisaje.

En todo este trayecto el faro de Cabo Vilán está siempre presente, poco a poco lo vamos alcanzando.

A las 16:30 alcanzamos Faro Vilán, donde la farera nos explicó muy amablemente toda la historia del faro y su funcionamiento, desde su puesta en marcha hasta hoy.

Dotado de luz eléctrica en 1896, seis años despues del naufragio del Serpent, Cabo Vilán supuso una notable mejoría para la navegación. Con una torre octogonal de 25 metros de alto su luminosidad alcanzaba las 30 millas, siendo uno de los más potentes de la época. El anterior de vapor, del que se pueden ver los restos, había funcionado desde 1854.

El lugar donde está ubicado Cabo Vilán es impresionante. Enfrente a él, el Vilán de Fora es el peñasco separado de la tierra por el paso que llaman O Bufardo. Aquí el mar lo llena todo de su blanca espuma y el viento, presente casi todos los días, esculpe las rocas de los alrededores formando figuras de las más variadas formas.

Una visita muy importante para los trasnos que estamos haciendo este Camiño dos Faros y que agradecemos mucho el trato recibido.

Desde Vilán nos acercamos al final de la etapa en Camariñas por otra senda que recorre todo el litoral, pasando por la capilla de la Virxe do Monte, donde pudimos contemplar bien de cerca lo que nos esperaba en las próximas etapas.

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